En C5N, el académico remarcó la actitud que tuvo el mejor jugador del mundo horas antes de su despedida y en pleno conflicto universitario con el Gobierno.

En medio de la profunda tensión que atraviesa el sistema educativo nacional y las masivas protestas en rechazo al ajuste presupuestario, la figura de Lionel Messi se transformó en un símbolo inesperado de respaldo institucional a favor de la educación pública.
Recibir el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires (UBA) fue un hito que generó fuerte repercusión política.
El decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, Guillermo Durán, analizó el trasfondo de la visita del astro y reveló detalles hasta ahora desconocidos sobre cómo se gestó la distinción. al tiempo que no dudó en catalogar el hecho como “buenísimo y muy positivo”, a la vez que confirmó la firme voluntad del rosarino de concretar el reconocimiento de manera presencial.
“Me tocó estar, me consta que fue el propio Messi el que dijo que quería que el acto se hiciera, que él quería recibir esta premiación de parte de la Universidad de Buenos Aires y que quería estar personalmente”, detalló el académico.
Para el decano, el impacto simbólico de ver al mejor jugador del planeta luciendo los atributos académicos adquiere una dimensión incalculable en el actual escenario político, marcado por el recorte de fondos y la conflictividad en las casas de altos estudios.
Fuente: Minutouno