El Presidente ataca a la prensa citando a Milton Friedman, pero el INDEC le respondió: el desempleo trepó al 7,9% y el PBI cayó frente al trimestre anterior.

“Primero los datos”, suele repetir el presidente Javier Milei en sus redes, apropiándose de la frase de Milton Friedman para defender su plan y cuestionar e insultar al periodismo. Sin embargo, la propia realidad oficial del INDEC hoy lo desmiente rotundamente y le tira los números de la economía en la cara.
El desempleo y el derrumbe: cuando primero están los datos para Javier Milei
El relato oficial choca de frente con las planillas estatales. Según el reciente informe del organismo estadístico, la tasa de desempleo subió al 7,9% en el segundo trimestre de 2026, alcanzando su nivel más alto y preocupante desde 2021. Lejos del exitismo que destilan los despachos de la Casa Rosada, la letra chica del documento refleja una realidad acuciante: hubo más gente que salió a buscar trabajo desesperadamente para poder llegar a fin de mes.
Este empuje forzado hacia el mercado laboral no encontró absorción en el empleo formal, sino que disparó una fuerte precarización. La informalidad en el empleo presentó un aumento estadísticamente significativo de un punto porcentual en el último año, y la proporción de trabajadores cuentapropistas dentro de ese universo irregular saltó del 34,3% al 37,3%.
Inversión en rojo: el duro golpe a la economía productiva
El dato que hace tambalear la principal promesa libertaria es el colapso de la inversión. La formación bruta de capital fijo mostró una nueva contracción trimestral del 0,8%, acumulando una estruendosa caída del 11,1% interanual. Si la anunciada “lluvia de inversiones” era el pilar del progreso, los números demuestran que las maquinarias nacionales y las obras se encuentran completamente paralizadas (con bajas en torno al 15% y más del 20% en equipos de transporte).
Frente a la industria manufacturera y el comercio que continúan en terreno negativo, los sistemáticos ataques y descalificaciones hacia el periodismo crítico ya no logran tapar el bosque. Hoy, en la Argentina real donde el desempleo lastima, la consigna oficialista se transformó en su mayor condena: las palabras sobran cuando primero están los datos.
Fuente: Minutouno