El Millonario empezó arriba con un polémico gol de Galoppo, durmió y se lo empató Fernández, la gente lo reprobó y reaccionó con Colidio y Páez para el 3-1 final que lo mantiene hasta con chances de terminar primero.

Tras la derrota en el Superclásico y antes de la visita por la Sudamericana a Bragantino, River recibió en el Monumental a Aldosivi con un presente de cuidado y la obligación de ganar para alejar fantasmas. Y la noche empezó cuesta arriba, con un equipo apático que recién encontró la ventaja con Giuliano Galoppo cerca del descanso -y con polémica por una falta previa de Ian Subiabre- y que empezó el complemento dormido y permitió el empate de Tomás Fernández.
La gente cantó el famoso “movete, River” y los del Chacho Coudet reaccionaron con dos goles, de Facundo Colidio y de Kendry Páez ya en tiempo cumplido para el 3-1 final. Ahora, el Millonario hasta podría terminar primero en la zona B y el Tiburón sigue sin ganar en el torneo.

Desde el arranque, River monopolizó la pelota, con un 78% de posesión en el primer tramo del encuentro. Sin embargo, ese dominio fue estéril: mucho traslado, poca profundidad y una notoria falta de peso ofensivo sin Sebastián Driussi, ausente por lesión. El planteo de Israel Damonte fue claro: orden, paciencia y esperar el error. Y el local, previsible, cayó en esa trampa.
El gol llegó en una jugada polémica, tras una infracción no sancionada y un rebote que terminó favoreciendo a Facundo Colidio, con desvío incluido en Giuliano Galoppo. Ese 1-0 antes del descanso parecía abrir el partido, pero en el complemento el equipo no cambió su postura.
Otra vez, el más claro fue Marcos Acuña, el único que rompió la monotonía con decisión y empuje. El resto, lejos de su mejor versión: Maxi Salas sin peso ofensivo y Galoppo irregular más allá del gol. Aldosivi, fiel a su libreto, aprovechó su momento y encontró el empate a través de Tomás Fernández, tras un preciso centro de Fernando Román.
El murmullo bajó desde las tribunas y el “movete, River movete” volvió a sonar en Núñez. En ese contexto, el ingreso de Juan Cruz Meza le dio algo de frescura y estuvo cerca con un remate al travesaño. Pero el desahogo llegó nuevamente por la vía de Acuña: apertura para Moreno y definición de Colidio, que apareció como un “9” improvisado para poner el 2-1.
Sobre el cierre, Kendry Páez selló el resultado y le dio algo de tranquilidad al marcador, aunque no al análisis. River ganó, sí. Pero sigue sin convencer. Y en la recta final, el margen para las dudas empieza a achicarse.