El negocio funcionaba a apenas algunas cuadras del Cementerio de la Recoleta pero el público de la zona no supo apreciar los precios baratos directo de fábrica.

La crisis de consumo sigue golpeando a las empresas sin importar el tamaño de sus estructuras. El caso más reciente es el cierre de la sucursal de Recoleta de Luz Azul, una marca de lácteos que basó su modelo de negocios en la venda directa de fábrica a precios convenientes.
Originarios de Azul, provincia de Buenos Aires, los productos de Luz Azul llegan al público sólo a través de la venta minorista, lo que explica sus sucursales en Mendoza, Bariloche, Neuquén, Córdoba, Puerto Madryn, Trelew, Comodoro Rivadavia, Viedma, Tucumán y Chaco.
Después de una década de expansión, la marca empezó a sentir la crisis de consumo que desplomó las ventas y, por mucho que sus precios sean baratos comparados con los de otras marcas disponibles en supermercados, cerró en agosto de este año su local en Las Heras y Laprida, en Recoleta.
Tras el cierre, el stock fue redistribuido (por ejemplo, a los locales en Palermo, Almagro, Villa Crespo o Núñez) y el mobiliario se encuentra en camino a ser rematado el miércoles que viene, 19 de agosto.