Un emprendimiento ecológico en el Valle de Calamuchita se volvió viral tras obtener un ejemplar de dimensiones extraordinarias sin el uso de agroquímicos.
Lo que comenzó como un proyecto de vida sustentable en el corazón de las sierras cordobesas terminó convirtiéndose en un fenómeno que recorre el país. En Villa Quillinzo, una pareja que apostó por la tranquilidad de la zona hace tres años se llevó la sorpresa de su vida al desenterrar un ejemplar de batata que desafía toda lógica: 5 kilos con 42 gramos.
El fruto del respeto por la tierra
Harold Amaya Agudelo, de origen colombiano, se instaló en la localidad calamuchitana junto a su pareja para desarrollar un vivero y una huerta familiar. Según relató el productor, si bien el cultivo está destinado al autoconsumo, la generosidad de la naturaleza los dejó sin palabras en esta tercera temporada de cosecha.
“Iniciamos hace tres años y la verdad que la primera experiencia fue muy positiva. Cosechamos mucha cantidad y compartimos con familiares y vecinos. El segundo año también estuvo linda la cosecha, pero no de un tamaño tan grande como la de este año. Este año nos sorprendió gratamente”, enfatizó Harold.
Claves de una producción gigante y natural
A pesar de las dimensiones extraordinarias, no hay “secretos” químicos detrás de este logro. El éxito radica exclusivamente en el manejo del suelo y la filosofía de trabajo de la pareja:
- Producción 100% ecológica: Sin uso de fertilizantes industriales.
- Sustentabilidad: Un enfoque de cultivo orgánico basado en el respeto al medio ambiente.
- Récord nacional: El ejemplar ya se posiciona como uno de los más grandes registrados en la historia productiva de la provincia y el país.
Inspiración para la huerta propia
Más allá del impacto que generaron las imágenes en redes sociales, el objetivo de la pareja es inspirar a otros a retomar el contacto con la producción de alimentos, sin importar el espacio disponible.
“Queremos motivar a las personas a que se animen. Son cultivos que no requieren tanto cuidado ni gran espacio. Es gratificante recibir tus alimentos de la tierra que pisamos a diario”, concluyó el emprendedor, orgulloso de demostrar que la tierra, cuando se la cuida, devuelve resultados monumentales.