El Gobierno logró aprobar una reforma laboral que debilita el histórico modelo sindical

La CGT no pudo desflecar el proyecto como lo planeaba y el Senado le dio media sanción. El debate deberá continuar en Diputados.

El gobierno logró la media sanción en general de la reforma laboral, con 42 votos a favor y 30 en contra, nutridos por 28 del peronismo y dos de los santacruceños José María Carmbia y Natalia Gadano. Para obtener el apoyo mayoritario de los bloques, Patricia Bullrich tuvo que conceder a la CGT el carácter obligatorio de la cuota sindical, bien entrada la tarde del miércoles, pero mantuvo la creación del fondo de indemnizaciones que captura dinero de Ansés, la supresión de la ultraactividad, la negociación por empresas y la derogación de los estatutos.

Sobre un borrador del proyecto, que recibía sucesivas correcciones en rojo, el oficialismo terminó admitiendo la retención compulsiva de la cuota sindical, un reclamo de la central obrera contra el artículo que establecía que el aporte de los trabajadores fuera voluntario. Ese punto se sumó al sostenimiento del 6 por ciento para las obras sociales, otra demanda de los sindicatos. Ambos ítems son, apenas, la conservación de conquistas de antaño.

Pese a esa neutralización parcial que forzaron los gremios, la Casa Rosada logró quebrarlos con un articulado que destroza regímenes de licencias y afecta el derecho de huelga a través de la declaración de una serie de actividades como esenciales. En la votación en particular se diluyó el plan de la CGT para desflecar la reforma laboral de Javier Milei, tal como se había propuesto, aunque tampoco se podía mensurar si el gobierno había asestado un golpe letal al modelo sindical.

En todo caso, la CGT salvó institutos o herramientas que le permiten una defensa corporativa de la organización pero el gobierno se imponía en la afectación de derechos históricos de los trabajadores argentinos.

En la votación no hubo sorpresas y apenas en un puñado de títulos hubo algunas defecciones de los 42 que votaron a favor en general e incluso el gobierno sumó a los dos santacruceños en la votación del traspaso del fuero laboral a la Ciudad. El punto más polémico en la previa era la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), pero el oficialismo únicamente perdió los votos de la salteña Flavia Royón, la cordobesa Alejandra Vigo y el radical Maxi Abad. 

Fuente: La Política online

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