El partido ante Banfield resultó una excusa para agradecerle por lo que le brindó a River, más allá de que en su segundo ciclo no pudo obtener ningún título.

Los reencuentros provocan emociones positivas, cuando el deseo de ambos es volver a transitar un camino compartido. El objetivo común renace, para no reincidir nuevamente en situaciones que provocaron aquel distanciamiento.
River y Marcelo Gallardo poseen un idilio que permanecerá impregnado en la historia. El hombre nacido en Merlo transitó los pasillos del club desde muy chico, cuando realizó una prueba en las divisiones menores, y desde ahí escaló hasta convertirse en futbolista profesional.
El tiempo transcurrió y su asunción como director técnico le dio mayor profundidad a la relación. El recorrido se tornó espinoso en los últimos 18 meses, cuando él llegó nuevamente para ocupar otra vez el cargo de entrenador.
Los éxitos y la gloria alcanzada entre 2014 y 2022 no acompañaron en la segunda etapa, y el ciclo tuvo su punto final en la séptima fecha del Torneo Apertura 2026. Gallardo y River no lograron levantar un trofeo en ese período, y la situación se tornó insostenible a partir de un nivel de juego muy bajo.
La despedida fue a puro agradecimiento para el técnico que había obtenido 14 títulos en su primer ciclo. La segunda oportunidad se cerró con 86 partidos disputados, 36 victorias, 32 empates y 18 derrotas. El equipo convirtió 110 goles y recibió 69.
La tarde del alejamiento comenzó con rareza, debido a que la formación de los equipos se anunció antes de que los planteles salieran a hacer la entrada en calor en el campo de juego. La intención fue evitar que los jugadores estuvieran presentes cuando el púbico reprobara alguno de los apellidos. Los más silbados fueron Martínez Quarta, Driussi y Colidio. El momento de emoción llegó cuando se emitió un video recordatorio de Gallardo en la primera época.
Los futbolistas se mostraron menos contenidos en la cancha, y se abalanzaron sobre el campo de Banfield en el inicio. Galván tuvo una chance de inmediato, pero la pelota dio en el palo luego de que la desviara el arquero. Martínez Quarta fue el que pudo festejar con un golpe de cabeza, luego de un tiro libre de Subiabre.
Banfield recién reaccionó al final del primer tiempo, con una corrida del chico Perrotta, quien asistió a Méndez para que marcara la igualdad. El local salió con decisión a jugar la segunda parte, y en pocos minutos de diferencia convirtió dos goles: Driussi primero y Freitas después.
La gente coreaba el nombre de Gallardo ante cada festejo, en una clara retribución. El agradecimiento continuó después de la victoria, cuando el estadio entero rindió pleitesía por el técnico, mientras caminaba por la cancha con sus brazos en alto. El vínculo vuelve a tenerlos lejos a los dos, pero el sentimiento de ellos proseguirá bien cerca.
Fuente: Pagina 12 Deportes