Con una asistencia sin precedentes de 30.000 personas, el festival regresó al Polideportivo Municipal tras dos décadas. La Konga y Paquito Ocaño lideraron una noche marcada por el sorteo de casas, un auto 0km y una fiesta que se extendió hasta el amanecer.
El Festival “Un Canto a la Vida” celebró sus cuatro décadas de existencia con una edición que quedará grabada en la memoria colectiva. En un regreso triunfal al Polideportivo Municipal tras 20 años, el evento rompió todos los esquemas al convocar a más de 30.000 personas, convirtiéndose en la noche más multitudinaria de toda su historia.
Una noche de récords y emoción
Desde tempranas horas, el Valle de Calamuchita y gran parte de la provincia se movilizaron hacia Embalse, colmando el predio original del festival. La expectativa por el aniversario y la grilla de artistas generaron un marco de público sin precedentes que revalidó la vigencia de este clásico regional.
La velada ofreció una propuesta artística equilibrada que rescató las raíces y abrazó el ritmo popular:
- Tradición y Danza: El escenario brilló con las Academias de Danzas locales y el talento de Imperio Gaucho.
- Folclore de Alto Vuelo: Los Nombradores del Alba y el Dúo Amukan aportaron la mística necesaria para una noche de gala.
El fenómeno La Konga y la alegría de los premios
El punto máximo de efervescencia se vivió con la llegada de La Konga. La banda del momento desató un delirio colectivo, transformando el Polideportivo en una pista de baile gigante donde miles de voces se unieron en un solo coro.
Entre la música y el baile, la tensión y la alegría se mezclaron durante los sorteos especiales por el aniversario. La suerte favoreció a vecinos de Embalse, quienes se adjudicaron:
- Dos casas.
- Un automóvil 0 km.
Cierre al amanecer
Fiel a la tradición de los grandes festivales cordobeses, la fiesta no terminó temprano. El encargado de mantener el espíritu encendido fue Paquito Ocaño, quien con su energía característica lideró el cierre de la jornada. La música continuó sonando hasta pasadas las 6 de la mañana, despidiendo a los asistentes bajo la luz del nuevo día.
El Legado: Con esta edición, el festival no solo celebra su trayectoria, sino que establece un nuevo estándar de producción y convocatoria para toda la región, consolidándose como uno de los pilares del calendario cultural de Córdoba.